lunes, 18 de octubre de 2010

“La historia del País va a cambiar”- Declaración de ‘Zona Libre de Desalojos’

http://www.elnuevodia.com/declaraciondezonalibrededesalojos-799883.html

Se expresan en vísperas del Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza

Laylanie Ruiz, portavoz del barrio Boca de Barceloneta, aseguró que “la historia de este país va a cambiar”. (Archivo)

Por Joel Ortiz Rivera / joel.ortiz@elnuevodia.comA PARTIR de hoy, y a tono con la celebración del Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza según señalado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la Coalición Cero Desalojos (CCD), capítulo de Puerto Rico, no permitirá “ni un desalojo más”.Así quedó establecido ayer mediante un manifiesto emitido por esa Coalición y que fue leído luego de todo un día de paneles y discusiones en los que organizaciones y líderes de diversas comunidades de toda la Isla discutieron las amenazas que acechan los poderes que hoy tienen las comunidades y las estrategias que tienen para protegerse.“La historia del País va a cambiar”, dijo Laylanie Ruiz, portavoz del barrio Boca de Barceloneta, una comunidad que recientemente ha estado en el ojo público por las acciones de desalojo gestionadas por el municipio.“Los que nos reunimos hoy (ayer) aquí hemos reconocido que nos hemos movilizado porque el tiempo se agotó. Los líderes comunitarios a los que nos han empobrecido, a los que nos han marginado, nos han quitado los empleos y con las expropiaciones se nos pretende quitar las tierras, hemos entendido que la historia hasta aquí llegó. Puerto Rico va a tener un nuevo resurgir”.Una de las primeras acciones de la Coalición será realizar hoy, a la 1:00 p.m., una marcha desde el puente nuevo de la avenida Barbosa, en Cantera, hasta el Departamento de la Vivienda, localizado en la misma avenida. Además, identificarán con carteles que lean ‘ Zona Libre de Desalojos’ a cada una de las comunidades que se integren a la campaña.La declaración fue firmada y apoyada por comunidades como Las Gladiolas, Los Filtros, Mainé, las aledañas al Caño Martín Peña, el Casco de Río Piedras, Capetillo, el barrio Boca de Barceloneta, Villas del Sol, Villa Sin Miedo, Vietnam, El Hoyo de Pepe, Clausell, Juan Domingo, Monte Carmelo en Vieques, Villa Cañona, La Poza del Obispo en Arecibo, Central Cortada en Santa Isabel y Villa Caridad en Carolina.Otro paso, según Ruiz, será hacerles sentir a la Legislatura, La Fortaleza y “a las agencias que con sus acciones nos estrangulan” que pretenden “limpiar la casa” en dos años, o sea, en las urnas.De hecho, en la actividad circuló una hoja con la cara de cada miembro de la delegación de la mayoría penepeísta en el Senado, con la frase “enemigos de las comunidades y de la verdadera participación ciudadana. Votaron en contra o se abstuvieron de proteger a los que ellos representan”.“El pueblo está tan oprimido que todos dimos en el punto. Basta ya. Podemos, porque somos más que aquellos de cuello blanco, los traficantes de las leyes constitucionales. Les hemos dado el poder y se lo vamos a quitar”, dijo Ruiz.Parte de la discusión vespertina giró en torno al mensaje enviado y la ausencia de la líder santurcina Mary Anne Hopgood, quien decidió no presentarse debido a que la reunión se hizo en el Centro para Puerto Rico de la Fundación Sila M. Calderón.Aunque Calderón ha estado por mucho tiempo trabajando con las comunidades, fue bajo su administración que se inició un plan de revitalización de Santurce que desalojó a los residentes del barrio San Mateo, cuya junta de residentes Hopgood presidió.Por su parte, Jorge Oyola, líder de Los Filtros, dijo que se reconoció que se debían crear alianzas fuera de Puerto Rico para exponer los problemas que causan en la Isla los desalojos, por lo que se creó la CCD, que está afiliada a la Alianza Internacional de Habitantes, formada por movimientos sociales, comunidades, inquilinos, propietarios de casas, personas sin techo, colonias cooperativas, pueblos indígenas y barrios marginales de todo el planeta Tierra.Opinó que la presente administración no ha firmado en los pasados dos años proyectos que beneficien a las comunidades y que, al contrario, lo que se ha visto es que se presentan piezas legislativas como los proyectos senatoriales 1575, de Roberto Arango, y el 1760, de Thomas Rivera Schatz.Ambos, según Oyola, anulan la protección que les brindaba a las comunidades la Ley 232, que obliga a la celebración de una consulta en las comunidades -y un voto a favor de 75%- antes de poder expropiarlas. “Nos piden que nos empoderemos y ayudemos con el desempleo, con la criminalidad y la deserción escolar, pero nos quieren quitar derechos como los adquiridos mediante la Ley 232”, sostuvo.Oyola advirtió que una intervención a tiempo evitaría que la gente tome la justicia en sus manos. “Nos están acorralando y tratamos de evitar que se genere violencia en el País, pero hace tiempo advertimos que puede suceder. Estamos hablando del hogar de una familia. Esto es bien humillante”.Mario Núñez, presidente del G-8, que representa a comunidades aledañas al Caño Martín Peña, adjudicó dichas decisiones a “políticas neoliberales que llevan implantándose como por 12 años en Puerto Rico”.Recordó como allí se hizo un plan integral de desarrollo de la comunidad que luego se reforzó con legislación y denunció que ahora el gobierno, al darse cuenta del poder que había transferido, pretende dar marcha atrás.“Esto atenta contra lo que es una verdadera democracia participativa. Demuestra una vez más que aquí hay una democracia representativa y no participativa”, dijo Núñez.

domingo, 7 de febrero de 2010

Desde Venezuela Adolfina Vive

La pobreza y el color de su piel la condujeron a la muerte
por José A. Benítez
Prensa YVKE Mundial
Domingo, 7 de Feb de 2010. 12:37 pm
Adolfina vive
6 de febrero: Se conmemora un aniversario más del vil asesinato de
Adolfina Villanueva. Hace 30 años que se marchó esta mujer, cuyos pecados, entre otros, fueron ser negra y pobre.
A Adolfina Villanueva la asesinaron una mañana del 6 de febrero de 1980. La razón: era pobre.
En Puerto Rico ese es delito suficiente. Los que luchamos en contra de la Pena de Muerte, aquí tenemos un caso en que se asesinó a una persona por parte del gobierno, de forma extrajudicial, en otras palabras, un linchamiento.
Debemos recordar a Adolfina y conmemorar este asesinato. De no ser así, futuras generaciones pueden concluir que no causó la reacción esperada porque era negra, pobre, no tenía instrucción académica... era mujer.
De la misma forma que abogamos por el esclarecimiento y señalamiento de responsabilidades en el asesinato de Filiberto Ojeda Ríos, manifestarnos por el genocidio en la franja de Gaza, por los presos políticos, por los derechos de los marginados, por la ausencia de la posibilidad de guerra, de los condenados a muerte en cualquier parte del mundo... de esa misma forma debemos dedicarle un momento de reflexión al hecho de que a una mujer la mataron, por proteger a sus hijos y por negarse a salir de un lugar en donde habían vivido sus antepasados por décadas.
Debemos preguntarle a los que argumentan a que ella y su familia estaban invadiendo una propiedad que no le pertenecía: ¿Alguien a visto la escritura que Yuiza le entregó al conquistador español? Claro estos terrenos desde un principio se consiguieron a sangre y fuego.
A las familias puertorriqueñas que hoy gozan de gran riqueza y que la consiguieron esclavizando seres humanos, algunas de ellas acaparaban a los esclavos y se los alquilaban a las otras familias, les preguntamos: Los que fueron transplantados de África, que no pudieron dejar herencia; ¿Su sangre y privación de libertad no es suficiente para que sus ascendencia sea merecedora de un cantito de tierra para vivir? ¿O es que la paga por todo debe ser al contado?
El caso de Adolfina, es tan medular que:
No podemos hablar de racismo sin hablar de Adolfina.
No podemos hablar de derecho a la vivienda, sin hablar de Adolfina.
No podemos hablar de pobreza, sin hablar de Adolfina.
No podemos hablar de la Pena de Muerte, sin hablar de Adolfina.
No podemos hablar de la desigualdad de género, si no hablamos de Adolfina.
No podemos hablar del elitismo, en algunas personas instruidas académicamente, si no hablamos de Adolfina.

En esto de los instruidos académicamente y los demás, debemos mencionar en justicia, que la primera persona que catalogó el suceso como asesinato, fue el profesor Arturo Meléndez. El escritor, entre otras cosas, de La Batalla de Vieques y por muchos años presidente de la APPU.
La sinopsis de muchas de nuestras luchas como pueblo se llama Adolfina Villanueva y el acto cobarde que cobró su vida. A 30 años de su asesinato, mi experiencia es, que poca gente la recuerda. Las fuerzas vivas y de izquierda, tenemos todos los detalles de los asesinatos de Cerro Maravilla, que fueron dos años antes de éste, que nunca debemos olvidar. Éste de Adolfina...tampoco.
 http://radiomundial.com.ve/node/227951

Palabras pronunciadas en el acto de recordación de Adolfina Villanueva Osorio, sábado 6 de febrero de 2010, por parte de Luis Pedraza Leduc.

¡Adolfina Vive!
Treinta años después del vil asesinato de Adolfina Villanueva Osorio, su ejemplo vive para recordarnos la necesidad de redoblar el compromiso y el ánimo de luchar por una causa justa. Ella luchó y dió su vida por un techo para sus hijos. Lucho y dio la vida por defender un Hogar en el cual vivir decentemente. Luchó y dió la vida por querer ser independiente. Luchó y dió la vida por querer vivir.
¿Qué relación tiene la comunidad Villa del Sol, los despidos causados por la implantación de la Ley 7, la propuesta de eliminar la Oficina de Comunidades Especiales, la ley que propone eliminar el Fideicomiso de Tierras, la negativa de la gente de las Gladiolas a desalojar sus viviendas, la lucha de las comunidades en nuestro país por tener acceso a servicios de excelencia en cuanto a energía eléctrica, agua, escuelas, salud, seguridad, recreación y vivienda, o las luchas de las comunidades por defender el ambiente, con el asesinato de Adolfina Villanueva Osorio?
Pobreza, desigualdad social y económica, enfrentamiento contra el poder del gobierno, victimas de intereses económicos…Atrevidos y arrojados, soñadores de libertad, cimarrones, negros y negras, gente de pie, mujeres y hombres dispuestos a luchar por un techo, por un pedazo de tierra…
Rescatadoras y rescatadores de dignidad, constructoras y constructores de la justicia, agitadoras y agitadores de la verdad…¡Que muchas Adolfina hacen falta en nuestro país!
Hoy debemos afirmar la necesidad de reflexionar sobre la agenda inconclusa por obtener Justicia, Igualdad y Libertad en nuestro país.
Tenemos que saber que todavía existen muchos Veremundo Quiñones con el control de hacer leyes para quitar trabajos, derechos, casas y hasta la vida. Que existen muchos Veremundo Quiñones que compran legisladores, alcaldes y funcionarios para que se aprueben sus proyectos. Que existen tribunales para interpretar leyes a favor de los Veremundo Quiñones y negar justicia a los necesitados.
Hoy recordamos y afirmamos la valentía e integridad de Adolfina Villanueva Osorio como así recordamos y respetamos a los cientos de miles de hermanos haitianos que la maldad de los Veremundo Quiñones les condenan a la pobreza, a la falta de educación, al discrimen, a la muerte.
La injusticia, la desigualdad, la falta de libertad no se mide por cantidades. Se es o no se es. No podemos consolarnos alegando que en Puerto Rico tenemos más oportunidades que en Haití. Adolfina Villanueva Osorio no las tuvo, aquí en Puerto Rico, no en Haití. Treinta años después continuamos luchando, unos más necesitados que otros, otros en peores condiciones… pero todos buscando un pedazo de tierra y aire donde vivir plenamente.A treinta años de su asesinato, ADOLFINA VILLANUEVA OSORIO, ¡VIVE!

A los 30 años Adolfina Vive

“Yo creo que ellos fueron allí a matar”
Marta Villanueva recuerda vívidamente la muerte de Adolfina, ocurrida hace 30 años.

Por Jorge L. Pérez / jperez@elnuevodia.com
Adolfina Villanueva Osorio tenía 34 años cuando, el 6 de febrero de 1980, murió baleada por la Policía que intentaba desalojarla de la humilde casa de madera localizada en el sector Tocones del barrio loiceño de Medianía Alta.
La mujer presuntamente había salido machete en mano de la casa en que vivía con su esposo y sus seis hijos para enfrentar el masivo operativo del desahucio, compuesto, según se informó entonces, por cinco alguaciles y 16 policías.
Adolfina murió de un disparo en el costado. Su esposo, el pescador Agustín Carrasquillo Pinet, quedó herido de cuatro balazos en una pierna.
Dentro de la casa, de acuerdo a un estremecedor relato que el viudo le hizo días después al reportero José Rafael Reguero, de El Nuevo Día, algunos de los seis hijos -de entre 2 y 12 años, todos nacidos en el mismo lugar- lloraban a gritos en medio del tiroteo.


Según éste, la policía continuó disparándole a la casa aún después de matar a su esposa y herirlo a él, y completó su faena lanzando gases lacrimógenos.
El desahucio se completó a cabalidad, de acuerdo a la orden de un juez: la acción violenta comenzó en la mañana; una aplanadora hubo de derribar la vivienda de madera antes de que anocheciera.
La orden legal se produjo a raíz de un caso presentado por el terrateniente Veremundo Quiñones, quien compró los terrenos que el dueño anterior le había cedido al padre de Adolfina y éste, a su vez, permitió que construyera su vivienda el pescador Carrasquillo luego de casarse con su hija.
Días atrás, Marta Villanueva, hermana menor de Adolfina, quien era entonces estudiante de la UPR de Río Piedras y, es hoy en día directora de escuela, recordó con emotividad lo ocurrido 30 años atrás.
“Yo creo que ellos (los policías) fueron allí a matar”, dijo. “Mi cuñado se salvó porque se hizo el muerto y ellos no se dieron cuenta hasta después”.
Su cuñado, prosigue, fue quien identificó al sargento Víctor Estrella como quien hizo el disparo que mató a Adolfina.
Estrella fue absuelto en el juicio.
“El problema fue que se le acusó de asesinato y no se pudo probar la premeditación”, dice Marta Villanueva.
“En ese juicio hubo muchas irregularidades y se dijeron muchas medias verdades y mentiras: se habló de que mi hermana había salido con algo en la mano para agredir a la Policía, pero también dijeron que en la casa habían encontrado unas bombas molotov”.
“Las supuestas bombas molotov eran unas grillas que usaba mi cuñado para alumbrarse de noche cuando salía a pescar o a cazar jueyes”.
Y, según Marta, la demolición de la vivienda tuvo también el efecto de borrar gran parte de la evidencia.
“Antes de que lo acabaran todo, logramos rescatar una ventana”, dijo. “Estaba llena de agujeros de balas”.
“Según la prueba de balística, los agujeros iban hacia adentro, hacia el interior de la casa”.
Allí estaban en esos momentos los tres hijos menores del matrimonio: los mayores habían partido hacia la escuela.
Dos de los hijos han muerto ya. Otro estuvo preso largo tiempo en los Estados Unidos.
“Destruyeron a esa familia”, dijo Marta. “Esos niños se criaron sin una madre que los pudiera ayudar”.
A pesar de esto, y quizás acrecentada en parte debido al fallo judicial, Adolfina Villanueva ha quedado plasmada como un símbolo perpetuo para los que antes y después han luchado por permanecer en sus tierras ocupadas.
“Quizá pueda decirse que ahora las autoridades son un poco más cuidadosas”, dijo Marta, “pero los abusos de la Policía continúan y se sigue sacando a la gente de las tierras que vienen ocupando desde hace tiempo”.
El niño Edwin Quiñones observa la ceremonia de recordación del 30 aniversario de la muerte de Adolfina Villanueva.http://www.elnuevodia.com/yocreoqueellosfueronalliamatar-668915.html

lunes, 1 de febrero de 2010

La presencia de Adolfina 30 años después

'Adolfina Villanueva, la heroína del pueblo puertorriqueño es el espíritu que mueve esta comunidad. A ella se le rinde el tributo y el homenaje que le corresponde como una madre puertorriqueña que ha defendido su hogar y su familia y que derramó su sangre por liberarla.' Lolita Lebrón
A 30 años de su vil asesinato por la policía de Puerto Rico un 6 de febrero 1980, la figura de Adolfina Villanueva Osorio está más vigente que nunca.
En estos momentos comunidades en la isla entera luchan por su sobrevivencia. Administraciones municipales y estatales amenazan con desahuciar y desalojar para acomodar proyectos que solo favorecen el capital y la ganancia desmedida de una elite.
El Comité Resistencia y Dignidad Adolfina Villanueva te invita a conmemorar los 30 años de la gesta de una mujer loiceña que se negó a abandonar su hogar ancestral en el sector Tocones de Loíza por capricho del terrateniente Veremundo Quiñones.
La actividad se le dedica a las comunidades que están defendiendo su derecho a una vivienda segura y un entorno saludable y adecuado para el desarrollo de sus familias y vecinos.
Sábado 6 de febrero 2010 10:30am
Frente al mural "Piñones No Olvida"
Carretera 187 km 7, Piñones
Mapa

jueves, 28 de enero de 2010

Adolfina y Mamá Tingó

Hola compatriotas;

 

Por ahí viene el trigésimo aniversario de uno de los actos más abominables de toda nuestra historia: el asesinato, por parte del estado, de una mujer, por ser negra y pobre.

 

De hecho su nombre es Adolfina y no Josefina… si la confusión es por el ina, debemos pues llamarle Heroína, no por la razón de la guerra en Afganistán, sino por el sustantivo femenino de la persona que hace un acto heroico.

 

Para todos nosotros los que escuchamos el Himno Revolucionario y le añadimos al final puño en alto… ¡Viva Puerto Rico libre, justo y soberano! Además de un ¡Todo Puerto Rico Machetero! Pues déjenme indicarles que Adolfina o Heroína, se defendió en lucha desigual con un machete, ante un pelotón de fusilamiento.

 

Abajo alguito de la biografía de Mamá Tingó. Gracias a Haciendo Punto en Otro Son, por de alguna forma en su canción: SALVE PA' SUBIR LA VO, nos relacionó y nos señaló que Adolfina era nuestra Mamá Tingó; y don Tite Curet Alonso nos trajo "El Desahucio" en la voz de Rubén Blades.

 

Hay que recordar que a Mamá Tingó la asesinó un particular y sabemos quien fue… tiene nombre.  Fue asesinada delante de su esposo.  Adolfina fue asesinada por la policía (el estado), frente a su esposo e hijos… aún no sabemos quién lo hizo.

 

La semana de la conmemoración del Adolfinato, es para mí muy interesante: el jueves 4 de febrero cumple años una amiga muy especial.  El viernes 5, se conmemora 20 años (febrero 1990), de la desaparición física de Sylvia del Billar, defensora de lo negrista y que contribuyó a quitarle la venda al Instituto de Cultura en su afán de resaltar sólo lo europeo de nuestra cultura.  El sábado 6, a recordar el Adolfinato.

 

Admiración, respeto y cariño;

 

José A. Benítez

  

* * * * *

Florinda Muñoz Soriano (Mamá Tingó), nació el 8 de noviembre de 1921, hija natural de Eusebia Soriano. Fue bautizada en la parroquia Espíritu Santo de esta

comunidad de Villa Mella, el día 6 de diciembre de 1922. Contrajo matrimonio con un campesino llamado Felipe con el cual procreó una familia.

Fue una líder campesina de nuestro país (República Dominicana) que, se destacó por defender el derecho que tiene el hombre y la mujer del campo de labrar la tierra, esta lucha era por la recuperación de tierras que estaban en manos de terratenientes , políticos y militares que las habían adquirido de manera fraudulenta, adueñándose de prados y hatos que habían sido cuna y medio de trabajo y subsistencia para unas 350 familias congregadas en La Liga Agraria Cristiana.

Mamá Tingó es considerada un símbolo de la lucha por la tierra y un ejemplo de la mujer rural en la defensa de los derechos del campesinado en todo el continente.

Murió asesinada en el periodo conocido por los 12 años de  Joaquín Balaguer, el 3 de noviembre de 1974, en Gualey Hato Viejo,  Yamasa.  Murió de manos de Ernesto Díaz, quien la asesinó al ella interponer una querella en contra del terrateniente: Pablo Díaz, le segó la vida frente a su esposo.

A la hora de su muerte tenía 53 años de edad.

El primero de noviembre de cada año se conmemora el aniversario de su muerte.

 En octubre 2005, el entonces síndico del municipio Santo Domingo Norte, licenciado  Daniel Carvajal Louis, desvelizó una tarja en su honor.  La tarja está en la plaza del mismo nombre, en El Cruce de la Bomba, en la carretera que comunica a Yamasá con Guanuma. 

miércoles, 27 de enero de 2010

Presencia de Adolfina en nuestros artistas

Adolfina/ Mayra Santos-Febres
Domingo, 6 de Febrero de 2005

Ohé ohé
que llegó la policía
sin ton ni son
como llega a Medianía
Son cimarrón a Adolfina Villanueva/ Edwin Reyes.

Cuentan los que la conocieron que ella no era una débil criatura de trato dulce, ni una madre abnegada y mujer sufrida. Cuentan que fue una negra dura. Que por dura fue que tuvo los seis hijos que tuvo, por dura fue que levantó casa en aquellos predios de Medianía Alta que el 6 de febrero del año 1980, a las 10:00am, la Iglesia y el Estado le querían arrebatar. Que por dura fue que salió machete en mano a enfrentarse a los policías que cercaron su casa en la cual vivió con su marido, Agustín Carrasquillo, por 14 años, en terrenos que la familia Villanueva había habitado por casi un siglo y que ahora le querían arrebatar. Que a ella no la amedrentaban con poca cosa. Cuentan los que la conocieron que era una negra dura, Adolfina Villanueva.

En la prensa la describieron como siempre describen a las mujeres de su calaña: flaca y fibrosa, con el ceño fruncido, oscurísima como un animal de mangle y con la quijada apretada. Así siempre describen a las mujeres de la estirpe de Adolfina, a esas mujeres que se resisten a ser las obedientes servidoras. Así describieron a Luisa Nevárez Ortiz, primera mujer condenada a muerte en Puerto Rico en el 1906, en el diario La Correspondencia - negra, flaca, hombruna. Por vestirse de hombre y retar el poder sindicalista masculino metieron presa a Luisa Capetillo también a principios de siglo pasado, en Cuba. Y por esos tiempos también cayeron presas bajo el Código del Reglamento de Higiene del 1886 muchas mujeres que los documentos oficiales definían como "unruly" (ya para la etapa de los gobiernos militares gringos en P.R.). Mujeres duras, que parían y trabajaban y sabían pelear a lo macho, como Adolfina Villanueva. Mujeres que se resistían a ser, por ejemplo, las Mamá Inéses legendarias que aún hoy aceptamos como el epítome de la buena mujer menor (por ser "de color" o ser de una clase inferior); la matrona sonriente y resignada que le cría los hijos a las amitas para que ellas no pierdan su figura. Ya sabemos de sobra que por buena y resignada que se sea, nunca se llega a Virgen, a Santa; si acaso a sevidora de la Reina Madre a la que se le contempla arrobada mientras Ella asciende a los cielos, coronada por la luna y las estrellas. El pecho de la Virgen tan níveo que jamás toca la boca de sus críos. Es la nana, la Mama Inés vacuna la que con su leche oscura los alimenta, siempre dando, siempre dando. Adolfina Villanueva no era así. Ella salía guerrera, machete en mano, a exigir su pedazo de tierra, a reclamarlo con su sangre si preciso. No iba a reconocerle al Cardenal Luis Aponte Martínez ningún poder, al Sargento Víctor Estrella ni al Comandante Angel Luis Hernández Colón, a cargo del operativo de desahucio, ninguna potestad sobre ella, sobre su hacienda, sobre sus hijos. Salió machete en mano y, tal vez sin quererlo, los desnudó ante los ojos públicos como lo que eran, asesinos al servicio del poder. Hasta el alto representante de la Iglesia, con su mitra colorada y su falso temple de santo, se mostró como lo que realmente era. Después quiso, como Pilatos, lavarse las manos, explicar que había reglas, leyes que se habían violado, que él no fue quien dio la orden a los policías. Pero para siempre se le quedaron las manos manchadas con la sangre de Adolfina Villanueva.

Dicen que la violencia es la máxima expresión de una voluntad de poder. También dicen que el poder no es otra cosa sino la magnificación del miedo. Controlar al otro, subyugarlo a toda costa es preciso e imperioso, porque en la mente del que domina, el otro está tramando su completa destrucción. Lo que más teme el dominador es convertirse en el dominado, la amita convertirse en la negra vacuna que tantas veces ella misma ha humillado, el representante de Dios en el pescador lleno de parásitos, buscando entre la yesca de las palmas gusanos que usar como carnada para poder comer. Por eso es que cuando las mujeres de la estirpe de Adolfina, mujeres duras de todas las razas, todas las clases, todos los tiempos, se enfrentan a los representantes del poder, bulle la sangre, explota la violencia más brutal, más sorpresiva. Que se lo pregunten a nuestra gobernadora saliente.

Aquella tarde del 6 de febrero del 1980, una brigada entera de policías abrió fuego sobre una mujer que, con tres de sus hijos (Agustín, de trece años, Betzaida de tres, César de un año y medio) y con su esposo, salió a defender su tierra. Ella los vio llegar y, en vez de arrastrarse, vacuna, sobre la arena, implorando a los poderes que la ampararan, salió machete en mano a enfrentar a los policías. Silbaron las balas. Cinco atravesaron la pantorrilla de su esposo. Una sola quebró el pecho de Adolfina, que corría escalera arriba a proteger a su prole. El oscuro animal de mangle quedaba reducido a un remolino de carne y sangre. Jamás se señalaron culpables. El Sargento Estrella y todos los policías acusados del crímen fueron absueltos en un juicio que más parecía carnaval de humillaciones para los familiares de la víctima. El juez Charles Figueroa se encargó de ello. Luego, la familia de Adolfina ganó una demanda contra el gobierno y el gobernador Rafael Hernández Colón le otorgó compensaciones monetarias por su tragedia. Pero nadie ha querido ni reabrir ni discutir públicamente la investigación del crimen. Allá se dejó que la tierra abrevara la sangre de la negra, que se la chupara entera, le diera cobijo eterno. Ahora sí que nadie la iba a desentrañar de aquellas tierras arenosas en Medianía Alta.

Los periodistas comprometidos hicieron todo lo que pudieron por denunciar el crimen a lo largo de estos veinticinco años, pero no ha pasado nada. La muerte de Adolfina Villanueva pasó a ser una más entre el amplio catálogo de muertes violentas de mujeres desafiantes. La muerte de Antonia Martínez gritándoles a los policías para que dejaran de abusar a los estudiantes, la muerte en llamas de Doris Torresola frente a la Corte Federal, el asesinato de Isabel Luberza Oppenheimer, la Madama de Marangüez, la de Luisa Nevárez Ortiz, a quien nunca se le probó que fuera culpable del crimen que la conducía a la horca. A esa se suman millones de formas de la violencia para callar a mujeres atrevidas, duras, la de Sor Juana Inés de la Cruz por desafiar al Obispo de Puebla (ni original fuiste, Cardenal Aponte, en tu crimen), el encarcelamiento de la escritora Nawal el Sadawi por atreverse a ser feminista en Egipto, la de las nuevas mujeres afganas, forjándose una vida de menor sometimiento a las fuerzas del poder económico y patriarcal. Lástima que el camino hacia la libertad tenga que abrevar tanta sangre. Honor que se siente el saber que una pertenece a una larga raza de mujeres de estirpe, valientes y desafiantes, mujeres duras que cada vez hacen la ruta más fácil, más acompañada, más recordable.

Hoy, 6 de febrero del 2005, se cumplen 25 años de la muerte de una mujer dura. Adolfina Villanueva. Era flaca y prieta como un látigo silbando en pleno aire, señalando la mano del verdugo y sus excusas. Y aunque muchos quisieran que su muerte no fuese nombrada nunca más, aquí estamos centenares de mujeres de la estirpe de Adolfina, recordándola.

Paradas estamos vigilando a los culpables, no olvidando sus nombres, al acecho. Y cada año que pasa, le sacamos aún más filo al machete en la mano.

Mayra Santos-Febres- profesora, poeta y narradora, autora de "Sirena Selena vestida de pena" y "Cualquier miércoles soy tuya".

domingo, 17 de enero de 2010

Artistas solidarios dan un abrazo caribeño a Haití el viernes 22 de enero y sábado 23 de enero en La Respuesta

La tragedia que sufre Haití y el llamado a la solidaridad han provocado que la mejor terna de músicos, actores y artistas plásticos del patio se junten en un Abrazo Caribeño por Haití, una actividad multidisciplinaria de recaudación de fondos que se celebrará este próximo viernes 22 de enero y sábado 23 de enero en el local La Respuesta, ubicado en la Avenida Fernández Juncos, esquina Calle del Parque, en Santurce.
 
Tego Calderón y los Majaderos, la performera Awilda Sterling, la banda Cultura Profética, los salseros de La PVC, la cantante Mima, los pleneros de Viento de Agua, el rapero Vico C, el jazzista Charlie Sepúlveda y el grupo de Teatro Breve serán algunos de los que pasarán por tarima en esta actividad de recaudación de fondos para los hermanos y hermanas haitianas.
 
La iniciativa surgió de conversaciones entre los artistas Siete Nueve y José Morales, propietario de La Respuesta, quienes dialogaron con Hilda Guerrero, del Comité Pro Niñez Dominico Haitiana, una organización puertorriqueña que lleva casi una década haciendo trabajo educativo y humanitario en la frontera entre Haití y República Dominicana. Entendieron que no había un minuto que perder para organizar la actividad dada la urgencia de dinero que se necesita para apoyar al vecino país en un esfuerzo sostenido y a largo plazo.
 
Al llamado ya han respondido Velcro, Medina Carrión y su Descarga Urbana, Intifada, Yuba Iré, Welmo, Los Niños Estelares, Macha Colón y los Okapi, Las Batuchicas, Adam Zoom, La Liga Rumbera, Tráfico Pesado, Nébula, DJ Adam, Sergio Rotman y Mimi Maura, Ikol Santiago, Omar García, Desde Cero, Dávila 666 y DJ Davey.
 
También se unirán José Luis Fofé Abreu, de Circo, la comunidad rasta, así como músicos haitianos residentes en Puerto Rico. Como presentadores del maratón estarán los actores Israel Lugo, Ricardo Alvarez, Lucienne Hernández, Eduardo Alegría y Kairiana Núñez. Del teatro, habrá representaciones por Jóvenes del 98,  Zahyde Pietri y Jerry Soto, y de la danza, Ballet Teatro Nacional, Sorely Muentes y su tango, y Vivian Bruckman con flamenco.
 
Otros artistas que complementarán los dos días de buena música serán Gisela Rosario, Rafy Díaz, Migdalia Luz Barens, los fotógrafos José Madera, Alex Díaz, Libertad Ayala, Javier Pesquera, Isabel Gandía y Abey Charrón, el dibujante Gustavo Castrodad y el pintor Beto Torrens.
 
El donativo que se recogerá en la entrada del evento es de diez dólares.  Todo lo recaudado durante Abrazo Caribeño por Haití será canalizado mediante el Comité Pro Niñez Dominico Haitiana y Solidaridad Fronteriza.
 

lunes, 11 de enero de 2010

Oposición a proyecto eco-turístico...Sigue la presencia de Adolfina

Oposición a proyecto eco-turístico
Sus planes de construcción han provocado el malestar de residentes en Naguabo.
''A mi tendrían que tumbarme como tumbaron a Adolfina''... dijo un residente de la comunidad Daguao ante posible desarrollo del Cotton Bay en Naguabo.


Leer Más: http://wapa.tv/noticias/locales/oposicion-a-proyecto-eco-turistico/20100110205103#ixzz0cJzhPPcZ

sábado, 9 de enero de 2010

A 30 años del magnicidio / 6 de febrero de 1980 / Homenaje Adolfina Vive

'Adolfina Villanueva, la heroína del pueblo puertorriqueño es el espíritu que mueve esta comunidad. A ella se le rinde el tributo y el homenaje que le corresponde como una madre puertorriqueña que ha defendido su hogar y su familia y que derramó su sangre por liberarla.' Lolita Lebrón
30 años después...
'Resistencia, firmeza, unidad, lucha y solidaridad fue el sentir de todas las personas que fueron expresándose desde la tarima...El público aclamó Adolfina Vive – La Lucha Sigue, recordando el ejemplo de esa valiente mujer negra, Adolfina Villanueva, que a principios de la década del 80, en Medianía Alta de Loíza, luchó machete en mano para que no le arrebataran su vivienda donde criaba a sus 6 hijos. Fue asesinada por el estado pero su luz de dignidad y valentía ha sido inspiración para miles de hombres y mujeres pobres que sólo buscan un techo donde vivir en esta isla de la fantasía donde cada día la desigualdad rampante va arropando nuestras vidas.' Marcha en Apoyo a Comunidad Villas del Sol
'Bajo consignas como “la vivienda es un derecho” y “Villas del Sol no se rinde” cientos de manifestantes de las comunidades Las Gladiolas, Los Filtros, Mainé, Clausell, El Hoyo de Pepe de Ponce, Villas del Sol, Barrio Bocas de Barceloneta, Río Piedras, comunidades aledañas al Caño Martín Peña, Manuel A. Pérez, Hill Brothers, Bo. Boca de Barceloneta, Santurce, Juan Domingo, Vieques y Villa sin Miedo, entre otras, le exigieron al gobierno que respetara su derecho a un hogar y cesaran las amenazas de desalojos.
Carmen Villanueva, líder comunitaria de Hill Brothers, recordó que esta lucha no es nueva, sino que las comunidades con escasos recursos económicos (aunque no humanos), siempre han sido marginadas por los entes hegemónicos, pero que también siempre ha existido la lucha y el esfuerzo colectivo para traer justicia a las personas que residen en estas comunidades. Rememoró el ejemplo de Adolfina Villanueva y como su valor y sacrificio han servido de modelo e inspiración a otras comunidades que han vivido experiencias similares a la sufrida por ella en Loíza.' Las comunidades reclaman justicia

viernes, 13 de noviembre de 2009

Nos Sobran Las Razones de Artistas Contra El Silencio


http://pr.indymedia.org/news/2009/11/40024.php
Sobre "Nos sobran las razones"

Por: Hiram Guadalupe

El eco del estallido social que se alza en nuestro país, reclamando justicia y exigiendo más sensibilidad a nuestro Gobierno, se traduce en canción con la producción del tema “Nos sobran razones”.

Se trata de una melodía en tempo de salsa que, aderezada con versos de hip hop, nos alerta de la necesidad de edificar un nuevo Puerto Rico en el que primen los valores de la solidaridad, la unidad, el trabajo y la democracia.

“Nos sobran razones” es, a su vez, un proyecto musical que desde la trinchera del arte creativo reactiva la importancia social del canto como antídoto para revivir la esperanza de los pueblos y, con suma contundencia, coloca como interlocutores de esa ilusión a un selecto grupo de los mejores intérpretes nacionales.

En ese sentido, las voces unidas de Cheo Feliciano, Andy Montañez, Gilberto Santa Rosa, Ismael Miranda, Víctor Manuelle, Denise Quiñones, Fe Cortijo, Rafael José, Andrés Jiménez, Danny Rivera, Zoraida Santiago, Jerry Medina, entre otros, son un desafío al sórdido silencio que, por momentos, se impone en nuestra sociedad. Son un reto a la mudez, un golpe al individualismo y un llamado a la movilización.

Esta cadenciosa melodía, además, convoca a los puertorriqueños y puertorriqueñas a levantar sus voces de manera “que nadie se quede callado y defienda con celo lo que nos pertenece”. Porque, en última instancia, la defensa de la nación, y de los valores que la sustenta, “es asunto de todos”.

“Nos sobran las razones” representa la voluntad general de amplios sectores del país que, resistiendo las imposiciones de los líderes políticos, vindica la dignidad del trabajador y la trabajadora resaltando el decoro y la dignidad del trabajo.

Al mismo tiempo, la canción, una inspiración de Juan Pablo Díaz con arreglo de Luis Marín, nos hace presente el valor que adquiere la producción artística como nervio motor del cambio social, a la vez que nos recuerda lo hermoso que es saber, sentir y escuchar que “en la unión está la fuerza”.

miércoles, 21 de octubre de 2009

Las comunidades reclaman justicia...y la presencia de Adolfina

Por Pedro Santiago Torres
El pasado sábado 17 de octubre 2009, declarado como Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, las comunidades de Puerto Rico se unieron a la campaña internacional “Cero Desalojos” convocada por la Alianza Internacional de Habitantes y marcharon desde la Plaza Colón en el Viejo San Juan hasta la Fortaleza.
Bajo consignas como “la vivienda es un derecho” y “Villas del Sol no se rinde” cientos de manifestantes de las comunidades Las Gladiolas, Los Filtros, Mainé, Clausell, El Hoyo de Pepe de Ponce, Villas del Sol, Barrio Bocas de Barceloneta, Río Piedras, comunidades aledañas al Caño Martín Peña, Manuel A. Pérez, Hill Brothers, Bo. Boca de Barceloneta, Santurce, Juan Domingo, Vieques y Villa sin Miedo, entre otras, le exigieron al gobierno que respetara su derecho a un hogar y cesaran las amenazas de desalojos.
Carmen Villanueva, líder comunitaria de Hill Brothers, recordó que esta lucha no es nueva, sino que las comunidades con escasos recursos económicos (aunque no humanos), siempre han sido marginadas por los entes hegemónicos, pero que también siempre ha existido la lucha y el esfuerzo colectivo para traer justicia a las personas que residen en estas comunidades. Rememoró el ejemplo de Adolfina Villanueva y cómo su valor y sacrificio han servido de modelo e inspiración a otras comunidades que han vivido experiencias similares a la sufrida por ella en Loíza. Además, mostró preocupación y tristeza al ver en la manifestación a una docena de policías, cerrando el paso, simbólica y literalmente, a la Fortaleza. “El tener tantos policías destacados en una actividad comunitaria y pacífica, es un ejemplo de cómo se criminaliza la pobreza en Puerto Rico. Aquí nadie es terrorista, sino todo lo contrario, venimos a exigir que se cumpla con los derechos que tenemos todas y todos, pero también a cumplir con nuestra responsabilidad que está implícita en estos derechos. No se puede tratar como delincuente a una persona simplemente porque no esté de acuerdo de cómo actúa el sistema”. ver art. http://www.claridadpuertorico.com/content.html?news=77BB20F7304856266F0F122A61BE89A4Miguel de Villa Sin Miedo se dirige a la policía y los exhorta a no seguir instrucciones de agredir a las comunidades. Nos recordó los eventos de Villa Sin Miedo y el asesinato de Adolfina Villanueva en Loíza./foto por Alvin R. Couto http://pr.indymedia.org/news/2009/10/39477.php

jueves, 8 de octubre de 2009

Marcha en el Día Internacional Para la Erradicación de la Pobreza- Cero Desalojos

17 de octubre de 2009 - 1:00 pm Plaza Colón hacia La Fortaleza

Puerto Rico se une a la campaña internacional “Cero Desalojos” convocada por la Alianza Internacional de Habitantes

El 17 de octubre de 2009, día que la Organización de las Naciones Unidas ha declarado como Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, las comunidades bajo amenazas de desalojos, que incluyen expropiaciones, desahucios, demoliciones y otras formas de desplazamientos, marcharemos para reclamar que cesen los desalojos en Puerto Rico.

Comunidades como Las Gladiolas, Los Filtros, Mainé, Clausell, El Hoyo de Pepe de Ponce, Villas del Sol, las comunidades aledañas al Caño Martín Peña y Juan Domingo, entre otras, estaremos reclamando nuestro derecho a la vivienda y a vivir libres de amenazas de desalojos. Invitamos a la comunidad de Río Piedras, a comunidades en Ponce, Santa Isabel, Barceloneta, Vega Baja y otras comunidades amenazadas de desalojos a que se unan a nuestra marcha. Recordaremos la lucha del Barrio San Mateo de los Cangrejos en Santurce.

Nos reuniremos a la 1 de la tarde en la Plaza Colón del Viejo San Juan y marcharemos hacia La Fortaleza. Allí cada comunidad presentará testimonio para denunciar las violaciones de derechos humanos en los procesos de desplazamiento y se hará un llamado a que cesen los desalojos. Ahora más que nunca defenderemos nuestro derecho a la vivienda, a ser tratados con dignidad y a participar en el desarrollo de nuestras comunidades.

Para más información sobre la marcha, favor de llamar a Mirta Colón al (787) 602-2884

http://pr.indymedia.org/news/2009/10/39185.php
foto indymedia Villas del Sol 030809
http://pr.indymedia.org/news/2009/08/38033.php

miércoles, 23 de septiembre de 2009

SE SIGUE SINTIENDO LA PRESENCIA DE ADOLFINA

Marcha en Apoyo a Comunidad Villas del Sol

El sábado, 15 de agosto convocados por el Frente Amplio de Solidaridad y Lucha (FASyL) más de un millar de manifestantes representativos de comunidades en lucha, sindicatos, organizaciones políticas y de otra índole, marcharon hasta la Fortaleza demandando del gobierno pronta atención y solución a los problemas de los residentes de la comunidad Villas del Sol de Toa Baja, así como de otros problemas relacionados con la vivienda en Puerto Rico.

Como medida inmediata, los manifestantes demandaron que el gobernador ordene la reconexión de los servicios de agua y energía eléctrica que les fueron suspendidos a los residentes de Villa del Sol, que se detenga el proceso de desahucio y que los funcionarios pertinentes se sienten a dialogar con la comunidad en aras de solucionar el problema.
Representantes de las comunidades de El Caño de Martín Peña, Las Gladiolas, Ceiba, Vieques, Manuel A. Pérez y Villa Sin Miedo expusieron sus problemas y por ende, reclamaron el apoyo de otras comunidades a la lucha de los residentes de Villas del Sol.

Y llegó el momento que todos los manifestantes esperaban…le correspondía el turno a la portavoz de la Comunidad de Villas del Sol. Con gritos de la multitud de “Villas del Sol – se respeta” se subió a la tarima la líder comunitaria Maritza de la Cruz, quien está en su octavo mes de embarazo, rodeada de niños y niñas de la comunidad y otras mujeres combativas. En su mensaje demostró firmeza, paz y entrega a la lucha por un mejor porvenir para su comunidad. Con aplomo explicó las ejecutorias del Departamento de la Vivienda, el Departamento de la Familia y el gobierno municipal y estatal. Lo han intentado todo para intimidarlos, criminalizarlos y desposeerlos de un techo seguro. Las acciones discriminatorias y violatorias a los más elementales derechos humanos que ha vivido la comunidad de Villas del Sol, son difíciles de imaginar en el Puerto Rico del siglo 21. Pero nada impide su fortaleza para seguir resistiendo. Ni el corte de los servicios básicos de agua y luz para obligarlos a salir de sus viviendas, la intervención de la policía, el maltrato a los niños, en fin una serie de hechos que demuestran la insensibilidad y la mentalidad salvaje de aquellos que defienden por encima de todo los intereses de los ricos. Junto a Maritza hubo otros testimonios conmovedores, incluyendo el de su hijo, que debe tener aproximadamente ocho años, donde resaltó el abuso contra su madre de parte de la policía. HONOR Y GLORIA A ESAS MANOS NEGRAS QUE TRABAJAN DE VILLAS DEL SOL.

El público aclamó Adolfina Vive – La Lucha Sigue, recordando el ejemplo de esa valiente mujer negra, Adolfina Villanueva, que a principios de la década del 80, en Medianía Alta de Loíza, luchó machete en mano para que no le arrebataran su vivienda donde criaba a sus 6 hijos. Fue asesinada por el estado pero su luz de dignidad y valentía ha sido inspiración para miles de hombres y mujeres pobres que sólo buscan un techo donde vivir en esta isla de la fantasía donde cada día la desigualdad rampante va arropando nuestras vidas.

martes, 4 de agosto de 2009

De esclavas a domésticas. Mujeres afrodescendientes en Uruguay

En el siguiente texto podemos ver la marginación de la mujer por discrimen a la raza. No solo en Puerto Rico ocurre este problema. Podemos ver que en Uruguay y en el mundo hemos sido separadas por la condición de pertenecer al género femenino. Además, se vuelve mas cruel cuando sumamos pertenecer a la raza Afrolatinoamericanas y Afrocaribeñas. Esto nos recuerda a Adolfina Villanueva dos de los discrimenes que ella sufrio fue el de ser mujer y pertenecer a la raza negra.
"El hecho de que exista una minoria privilegiada no compensa ni excusa, la situación de discriminación en la que vive el resto de sus compañeros." Simone de Beauvoir

De esclavas a domésticas. Mujeres afrodescendientes en Uruguay



El 25 de julio fue el Día de la Mujer Afrolatinoamericana y Afrocaribeña. Históricamente marginada, en Uruguay la población negra experimentó tímidos avances con el gobierno de izquierda del Frente Amplio.

Durante el carnaval, cuando la negritud es moda y el tambor resuena cada vez más al toque del blanco, emerge una comunidad donde la autoestima es casi una rara avis y las mujeres olvidan por unas horas sus trajinados días como jefas de familia y motor de organización social. Esta es la crónica de una danza que las mujeres afrodescendientes ya no quieren bailar.

Era comienzos de los años 90, cuando Uruguay aún salía de los pesares de su dictadura. “En la escuela hubo una alarma, creo que por amenaza de bomba. La maestra nos pidió entonces a todos los chicos que saliéramos del aula tomados de la mano pero parece que a mí nadie me la quiso agarrar, entonces yo solita me puse las manos atrás y me las dí a mí misma”. Con los condimentos suficientes para convertirse en trauma para una niña de pocos años, el recuerdo, resucita casi 20 años después en boca de Mael Ortiz, hoy de 28 años. De figura redondeada, cutis chocolate como sus ojos que ahora ríen, aún con cierto regusto amargo, Mael desgrana la anécdota que reconstruyó años después desde la remembranza de su madre, guardiana de la memoria de su pequeña, creciendo en esos años trabajosos que se mantienen con sutiles matices en la actual sociedad del pequeño país sudamericano, alguna vez bautizado por sus supuestas equidades de progreso la “Suiza de América“.

Con algo más de 3 millones de habitantes en todo su territorio, la población afrodescendiente en Uruguay –cuyos orígenes se remontan al arribo forzado en el siglo XVII de esclavos africanos- bordea según cifras oficiales las 300 mil personas, poco más de la mitad mujeres, las más postergadas, hermanadas a sus congéneres blancas en el ranking de la desigualdad de oportunidades respecto de los varones. La colectividad negra suma casi el 10 por ciento de una sociedad predominantemente blanca, que no termina de reconocerse en el espejo de su primera minoría. Esta se concentra en barrios históricos como Palermo y Sur ó periféricos de Montevideo y en departamentos fronterizos con Brasil, como Artigas y Rivera.

“El principal problema de las mujeres negras y jóvenes es que no se tiene estudios”, sostiene Mael, quien tiene clarísimo que en la escuela primaria fue donde más sufrió su color. Sin pareja ni hijos de momento -dato infrecuente en las mujeres negras cuya fecundidad es más alta que la de las blancas, a la vez que acumulan una mayor paridez en los segmentos más jóvenes (15-24 años) según estadísticas del ministerio de Desarrollo Social- Mael no terminó la secundaria y se dedica a cuidar niños; tarea que, junto al servicio doméstico, es donde más fácilmente se ocupan las afrodescendientes en Uruguay. Bajó la persiana a los años de infancia en la escuela, en un ambiente tan distinto al de su barrio natal, Palermo, uno de los “bastiones” de los afro uruguayos, donde siempre se sintió una más. El colegio fue el que “marcó la diferencia”.

“Nos decían ‘negra cachumbambé…”

Al grito guerrero de ¡tía!, ¡tía!, con el brío de sus tres años Mateo interrumpe la entrevista y aterriza en el deshilván de Mael que, apremiada por los berridos, pide disculpas, conduce y deposita al pequeñín en los brazos amorosos de su hermana y madre del “gurí“. Con ella comparte un antiguo departamento de coloridos vitrales en pleno centro de Montevideo, no muy lejos de su Palermo natal.

-Tuve una infancia linda, yo vivía en ese barrio que está lleno de afrodescendientes, no percibí mi realidad de ser negra hasta que comenzó la escuela. Veía que a mis compañeros los invitaban a cumpleaños y yo a algunos no iba, había bailes que se hacían a los que no estaba invitada -cuenta y recuerda el clásico insulto de esos años-. Nos decían negra cachumbambé, una se sentía horrible. Había también un programa en la televisión con un personaje negro que se llamaba ‘Yankee Zulú’ o algo así y una música como bum-bum-bum-bum que pasaban durante la serie. Cuando entrábamos al aula algunos nos cantaban ese bum-bum-bum-bum, haciendo ruido como de lanzas, y yo odiaba a ‘Yankee Zulú’”.

En 1830 la República Oriental proclamó la libertad de Vientres que otorgó libertad a los infantes nacidos de esclavas, y doce años más tarde, en 1842, el estado uruguayo introdujo por la vía legal la abolición de la esclavitud tras un gradual proceso común en el Río de la Plata en los actuales territorios de Argentina y Uruguay. Pero transcurrió mucha historia en la joven nación, incluido el pasaje de una dictadura militar (1973-85) que arrinconó a la población negra con el ánimo de “invisibilizarla”, hasta 1996 cuando, en democracia, la Estadística Nacional de Hogares relevó por primera vez las diferencias étnicas y cuantificó algo más de 165 mil afrodescendientes. Diez años después, en una nueva medición oficial, la cifra trepó a 280 mil. Un crecimiento explicable, en gran parte y según expertos, por la reformulación, más precisa, en la pregunta que se utilizó para relevar la pertenencia racial y a un cambio en el reconocimiento étnico de las personas censadas, muchas de las cuales no se habían admitido negras una década atrás.

Para Beatriz Ramírez, titular de la Secretaría de la Mujer Afrodescendiente, el suyo es un país con características particulares: “primero, se autoidentifica como muy integrador, muy igualitario, pero si comenzás a rascar un poco comienza a mostrar que no ha sido tan así su historia. Inclusive cuando se hacen estudios o encuestas, claramente te muestran datos concretos de cómo la población se resiste a la convivencia con la población afrodescendiente”. La Secretaría que maneja Ramírez es una conquista del gobierno de izquierda del Frente Amplio, primero socialista en la historia del país que encabeza el presidente Tabaré Vázquez desde marzo de 2005. Ella, de 52 años, ha tenido otras conquistas: es una de las fundadoras de Mundo Afro, una emblemática organización no gubernamental nacida hace 20 años.

Motor de la concreción de algunas de las muchas reivindicaciones de un colectivo que a veces parece acostumbrado, con fatalismo a su postergación, Mundo Afro realizó también en 1996 el primer Diagnóstico sobre la Condición de la Mujer Negra. “A 152 años de la abolición de la esclavitud, el 50 por ciento de las mujeres ocupadas incluidas en este estudio trabaja en el servicio doméstico (…) la misma actividad que desempeñaban mayoritariamente las mujeres negras en la época de la esclavitud”. Las conclusiones del documento siguen hoy vigentes. Las mujeres negras en su mayoría se dedican a “trabajos menos calificados y por lo tanto con menos ingresos y menos posibilidad de movilidad ocupacional, lo que determina el ciclo de pobreza y exclusión que la población afro descendiente vive, con una jefatura femenina en promedio alta”, explica Ramírez.

Contrario al resto de la sociedad uruguaya, la población negra se recuesta en los tramos más jóvenes y tiene una natalidad más alta. En cuanto a la permanencia y acceso a la educación, los jóvenes desertan el doble que el resto, fundamentalmente las mujeres que tempranamente ingresan al mercado laboral y asumen responsabilidades de manutención de sus familias.

También el aumento de mujeres negras encarceladas por delitos vinculados al narcotráfico y la rapiña, es un fenómeno de los últimos años debido al empuje de la crisis de 2002. Como efecto dominó de la hecatombe financiero-institucional que atravesó en 2001 la Argentina, país vecino y del cual Uruguay tradicionalmente ha dependido en materia económica, los orientales cayeron en picada con un desempleo que llegó al 25 por ciento.

Tambores negros

Y es que la ecuación mujer más negra suma problema y resolverlo es “el primer desafío así como velar por nuestras oportunidades”, sostiene Claudia de los Santos, de 40 años, coordinadora nacional de Mundo Afro, donde las mujeres también “nos juntamos para seguir desarrollándonos y no ser siempre empleadas domésticas. Queremos algo más”.

Aunque este año concretará posiblemente su traslado hacia otra zona capitalina, de momento Mundo Afro desenvuelve su actividad en un amplio y reciclado a pulmón predio municipal montevideano, contiguo al bar Fun-Fun donde en 1933, cuenta la leyenda, cantó Carlos Gardel, la voz mayor del tango del Río de la Plata. Lágrima Ríos (Lidia Melba Benavídez Tabárez) la “Perla Negra” del tango rioplatense y voz privilegiada del candombe, fallecida en 2006 a los 82 años, fue la emblemática presidenta de esta organización que hoy enarbola su figura como bandera; igual que la de otras dos mujeres potentes: Rosa Luna (1939-1993) y Martha Gularte (1919-2002), dos de las más rutilantes hembras que alumbró el carnaval uruguayo, una de las expresiones culturales más importantes del país y seguramente la única donde, durante un mes, la negritud es rey, alma y motor.

Pero no siempre fue así. A fines de los años 70, la dictadura acrecentó las distancias raciales en la expresión más literal del término cuando, disfrazada de razones edilicias, expulsó a parte de la población afro de sus barriadas capitalinas más populosas, Sur, Palermo y Cordón, hacia áreas más periféricas.

El eco de los tambores resuena omnipresente en las calles Isla de Flores y Cuareim, próximas a lo que fue el Conventillo “Medio Mundo” en el barrio Sur. Construido en 1885 en la actual calle Zelmar Michelini, con el tiempo el lugar que inicialmente albergó a la inmigración europea se transformó en uno de los centros más importantes de producción cultural afrouruguaya, junto con los conventillos de Ansina y Gaboto, todos ya demolidos.

Allí, en la pieza 38, un 2 de julio de 1953, nació Carmen Pereyra. “Vivíamos unas 300 personas… Se vivía en condiciones humildes, no precarias. Todos ahí eran trabajadores”. Brazos cruzados sobre el pecho, recostada en un sillón que conoció épocas mejores, Carmen mira pasar la tarde acompañada de su nieta y de otros vecinos que toman el aire y charlan a pocas cuadras de lo que fue el Medio Mundo, hoy un edificio de 44 apartamentos no totalmente terminado.

A unos metros de la rambla capitalina, uno de sus paseos más atractivos, basurales, suciedad y muchachotes casi tirados en las veredas campean al atardecer en esta barriada, tan diferente a las zonas acomodadas de Pocitos, Carrasco o Punta Gorda.

Butacones apilados aquí y allá esperan ser guardados hasta el próximo desfile de Llamadas, cuenta Mauricio, mientras pliega las desvencijadas sillas de madera verde y gris y apura un trago de cerveza Patricia. Carmen se queja y está enojada con lo del carnaval y las “Llamadas”, que se convirtió en algo para turistas en el que ahora nosotros “no vemos nada porque hasta nos cierran las calles”; antes uno “traía las sillas y veía, ahora es todo reja y policía”.

En recuerdo al día en que el negro era autorizado por sus patrones a descansar y divertirse, también disfrazándose con ropa de los amos, la “llamada” es la convocatoria de una comparsa al sonar de los tamboriles con la intención de sumar gente para el festejo que, originalmente y hasta hoy, se desarrolla en los barrios Sur y Palermo. Punto culminante del carnaval uruguayo, muchos opinan que estos desfiles que reviven los pesares de los esclavos y donde el tambor truena con un magnetismo hechizero se están “blanqueando” de la mano de quienes “vieron el negocio”. El calendario uruguayo incluye desde hace tres años en sus efemérides el “Día Nacional del Candombe, la Cultura Afrouruguaya y la Equidad Racial” el 3 de diciembre, la fecha en que los militares desalojaron el Conventillo Medio Mundo.

“El candombe es de los negros pero gozan los demás…”

“El candombe es la expresión más fidedigna de resistencia cultural y política de este país de los afrodescendientes, fue ahí donde la población nuestra expresaba sus dolores, esperanzas”, sostiene Ramírez. Ahora todo el mundo baila candombe y “casi es moda, pero cuando era chica, mi mejor amiga María, que era blanca, todas las veces que salía conmigo a los tambores tenía que mentir, ella a los tambores no podía ir porque frente a la sociedad los que iban a ahí eran los negros y borrachos”, evoca Mael. Activa integrante de la comparsa “Isla de Flores”, enfundada en una malla blanca y naranja combinada con un pollerón (falda) también blanco y con estrellas anaranjadas, Mael danza estas noches carnavaleras con el clásico movimiento que incluye balanceo, sacudida de caderas y alzada de hombros con una sensualidad y gracia rescatada de los rituales africanos.

En Uruguay, distinto del brillo de lentejuelas y de las coloridas plumas que predominan en el impactante carnaval de Brasil, el festejo tiene otro aditamento que le aporta el candombe pero también las murgas, una de las principales atracciones en los días del reinado de Momo. Mientras el candombe es el grito mitad festivo mitad guerrero de los esclavos contra sus amos, la Murga puede considerarse la protesta criolla (como se llamó en la colonia al nacido en América que descendía de padres españoles o de origen español) y los cantos de cada banda -diecisiete hombres disfrazados y con las caras pintadas- , verdaderas crónicas de denuncia social en clave satírica y humorística al ritmo de bombo, platillos y redoblante.

“Ahora sí/ hasta la vista/ viejo Quijote oriental/ que no hay cuerpo que resista/, pero hay alma de murguista palpitando el carnaval/ Ya se marcha el Gran Tuleque, murga capricho y pasión/ Sólo busca una coartada/ Que comente la barriada/ Aquí cantó un corazón”, se oye cantar al “Gran Tuleque”, una de las murgas con más tradición en Uruguay.

Considerado el más largo del mundo, el carnaval uruguayo tradicionalmente da su puntapié inicial a fines de enero con un colorido desfile por la avenida 18 de Julio, principal de la capital. El festejo se extiende hasta inicios de marzo con actividades –comparsas y en especial murguistas, parodistas y humoristas que recrean temas de la realidad del país y el mundo desde escenarios (“tablados)- en distintos barrios fundamentalmente de Montevideo pero también en localidades del interior. En la capital es la Intendencia la que coordina el espectáculo que vende más entradas en el país, ganándole incluso al fútbol. Los destinos de la recaudación son los que a veces generan suspicacias.

Nacida en Melo, en la frontera con Brasil, hace 58 años, cuando Mirta Silva llegó a Montevideo no era muy conciente del color de su piel pero tenía claro que con su piel marrón claro era la “blanca de mierda” de su familia negra. “A poco de llegar, me metí en un coro de negros, una etapa de mucho aprendizaje porque entonces el coro era una herramienta para nuclear mujeres y sensibilizar a la población. Las canciones tenían que ver con la africanidad, eran en español pero había frases en yoruba o en otras lenguas africanas”, dice Mirta mientras intenta contener el temblor de un Parkinson que la complica pero increíblemente no la frena en sus labores de costurera y artesana.

Instalada en una carpa presidida por un retrato de Lágrima Ríos y que exhibe artesanías afrouruguayas en el Teatro de Verano, una de las “catedrales” del carnaval capitalino, Mirta es jefa de su hogar desde casi siempre. Cuenta con dos hijos, uno de ellos muerto prematuramente a los 19 años, 2 nietas y una gran fortaleza, la misma que activó para aprender computación cuando la mayor se le fue a España y tuvo que vérselas con los misterios del Chat.

“Y esta es Ariadna, tiene 3 años”, dice orgullosa mientras, veloz como un rayo, pulsa el celular y muestra la foto de una sonriente morenita de dientes blanquísimos y con el cabello partido al medio en dos colitas. “Con el papá de mis hijos estamos divorciados. Se fue a vivir a Maldonado. Tenemos una buena relación pero nunca se hizo cargo. Mi historia es muy común en nuestra comunidad. No es que no tengamos marido ni compañero pero hay una parte económica que nos obliga a ser jefas de familia porque la mujer consigue más trabajo que el hombre. La mujer negra tiene más oportunidades pero aparte asume, asume porque hay que dar de comer a los hijos”, cuenta con naturalidad, mientras las primeras canciones del carnaval indican que la función comenzó.

En “las comparsas hay cada vez mas gente blanca, los blancos se apropian. Hay una canción que dice ‘el candombe es de los negros pero gozan los demás’ y eso es así. Hay una apropiación y hay también una mezcolanza y se pierde la esencia, esto se está convirtiendo en algo comercial, muy bueno para la intendencia, muy bueno para los que viven del carnaval pero no tan bueno para nosotros”, opina Mirta, y sus compañeros varones de carpa asienten, en silencio.

Sexismo a la uruguaya

Sacudiendo con coquetería sus largos y renegridos rizos rastas, Claudia de los Santos enumera las diferencias: antes, y quizás no mucho “antes”, se veía a la mujer negra como un “símbolo sexual” por sus pechos, por sus formas, por su cola, dice –enfundada en un jean que realza sus caderas rotundas- y agrega con sarcasmo: “muchas chicas blancas se quieren hacer rasta, pero sólo para el verano. ‘Qué divino’ dicen, pero yo ando todo el año con rasta”. Ella aún se pelea a sus 40 años cuando en la calle, y casi siempre varones, le dicen ‘che, negra’, con tono despectivo “porque a veces en lugar de decirle un piropo a una mujer negra bien vestida a algunos hombres les sale un insulto”, reflexiona.

Lo últimos años los casos de agresiones hacia las mujeres, por parte de varones, se incrementaron en Uruguay: donde el año pasado murió una mujer cada 13 días por violencia doméstica según datos del ministerio del Interior. En el caso de las mujeres negras asumen también una forma de discriminación, que puede ir desde un ataque verbal unido a la condición de género y raza a casos extremos de agresión física.

El uruguayo tiene una sutileza muy especifica para discriminarte, dice Mirta alargando la “u” del “muy”. “Vos te sentás en el ómnibus y están todos los asientos ocupados y el de al lado tuyo vacío y todos siguen de largo… En mi trabajo éramos cinco compañeros: el coordinador bien ‘motudo’ (por el cabello ensortijado, apretado, muy común en la gente afro) y otra compañera grandota, gorda y azul de negra. Cuando salíamos por los corredores todos juntos, la gente se abría. Era hasta gracioso entrar al ascensor y ver la gente mirarnos como diciendo ‘qué me van a hacer’, te dan ganas de ‘decir señora no se asuste, no mordemos, no hacemos nada’”.

En el diagnóstico sobre la mujer afrouruguaya realizado por Mundo Afro ya citado, el 35 por ciento de las encuestadas dijeron que alguna vez se sintieron discriminadas por ser negras, percepción que aumentó en los tramos más jóvenes (41 por ciento de las mujeres de entre 15 y 30 años) mientras más de un 40 por ciento mencionó haber sido hostilizada “de palabra o insulto” y en un 10 por ciento admitieron haber sido víctimas de “agresiones físicas y golpes”.

“Había una encargada que siempre tenía problemas conmigo, pero no me decía que yo era una mala costurera, no, lo que me decía es que era una ‘negra de mierda’”, recuerda Mirta, que tampoco le deja pasar una a “su” gente. “Aquí -dice y su mirada abarca la carpa-, estamos aquí desde que comenzó el carnaval, exhibiendo artesanías afrouruguayas. Bueno, los negros casi no entran, mayormente son personas blancas. ¿No les da curiosidad?”. “En otras temporadas hice camisetitas que pinté con tambores o alguna escena con una mujer negra. Una chiquilina se acercó un día con su mamá, quería comprarse el bucito con un dibujo de una joven negra con trenzas con caracolitos, me había quedado divino. La madre le dice ‘sos loca cómo te vas a poner eso’. Se la llevó a otro local y al rato salió con otro bucito con unos dibujos chinos. A veces los negros discriminan a los negros”, resume.

Varones que no ayudan tanto

Mael dice que adora a sus amigos varones negros pero que como pareja son “desastrosos, completamente infieles, despreciativos de sus mujeres” y “contados con los dedos de las manos” aquellos que las respetan. “Es un tema de educación, la mujer siempre tenía que ser ama de casa y más las negras. Muchas mujeres negras soportan lo insoportable por tener su compañero pero ese no es mi caso. Yo no pretendo que alguien me mantenga pero tampoco voy a mantener a nadie, los jóvenes negros son desastrosos”, insiste.

En el marco de las grandes transformaciones que a nivel mundial experimentó la familia, desde fines de los 80 en Uruguay la formación de la pareja también se fue desplazando en el tiempo, rezago que difiere de acuerdo al sector cultural del que se proceda. Al parecer, el patrón se repite en la comparación de las mujeres blancas y las afrodescendientes. Estudios del ministerio de Desarrollo Social señalan que la proporción de mujeres que están en unión a los 20-24 años es 10 puntos porcentuales mayor entre las de origen afro que entre las blancas, situación que se equipara en la franja 25-29 años. En la treintena aparecen las separaciones y divorcios. A partir de los 40 años en cambio la cantidad de mujeres afrodescendientes en pareja es sistemáticamente menor respecto de las blancas en esas edades y desde los 55 años es perceptible una “desproporcionada magnitud” de mujeres negras que no conviven con su pareja. La nuestra, sintetiza Beatriz Ramírez, es una realidad compleja que fortalece el planteo que venimos reivindicando y que es la necesidad imperiosa de impulsar políticas de acción focalizadas.

“Hay gente a la que le gusta decir que en Uruguay hay un racismo sutil, yo creo que es estructural y muy claro, donde en las relaciones raciales hay una suerte de armonía y convivencia siempre y cuando uno no transgreda los espacios asignados”, subraya.

Arropado por el tam tam de los tamboriles que van apoderándose de la noche, el graffiti amarillo fosforescente parece un grito. “Lágrima” se lee en un paredón verde de la calle Carlos Gardel. En los barrios Palermo y Sur nadie olvida a Lidia Melba Benavides Tabárez, motivo de orgullo de los suyos y que bien supo de húmedas lágrimas de gozo y dolor, compañeros de ruta del impulso integrador que late en su comunidad.
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Este texto forma parte del libro '¡Sin nosotras se les acaba la fiesta! América Latina en perspectiva de género', que es producto de un trabajo conjunto entre el Centro de Competencia en Comunicación para América Latina, la Fundación Friedrich Ebert Stiftung y la Asociación Civil Artemisa Comunicación


Suministrado por: Tati Fridman